Juventud

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Taller de bullying y tipos de acoso escolar

Desde piscopedagogia edusa hemos recopilado una serie de recomendaciones para hacer frente a las altas temperaturas que nos depara este verano.

Beber abundantes líquidos, aunque no sintamos sed e independientemente de la actividad física que realicemos.
No abusar de los líquidos que contengan cafeína o grandes cantidades de azúcar ya que, en realidad, pueden hacernos perder más líquido corporal y darnos más sed. Evitar también el alcohol.
Asegurarse de que niños y ancianos también beban abundantes líquidos, aunque no sientan sed, en los días de mucho calor.
Aunque cualquier persona puede sufrir un problema relacionado con el calor, hay que prestar especial atención a bebés y niños pequeños, ancianos y personas con enfermedades mentales o enfermedades físicas que puedan agravarse con el calor y la deshidratación como, por ejemplo, las enfermedades cardíacas. Visite frecuentemente a ancianos y enfermos para asegurarse de que están bien y de que se hidratan correctamente.





En los menores de 6 meses, mejor no tomar el sol y utilizar ropa y sombrilla.
Los menores de 6 meses no deben exponerse al sol. Su piel es extremadamente fina y sensible y no está indicada la aplicación de fotoprotector.
Entre 6 meses y 2 años, la piel sigue siendo más delicada que la de un niño más mayor o la de un adulto. Para este grupo de edad, deben elegirse los filtros físicos.
A partir de los 2 años pueden elegirse los filtros químicos o los filtros mixtos. Para algunos niños con problemas cutáneos, puede ser mejor seguir con los filtros físicos.

Permanecer el mayor tiempo en lugares frescos, a la sombra o climatizados.
Utilizar un spray vaporizador con agua fresca siempre que se pueda.
Evitar la realización de esfuerzos físicos en las horas de más calor. Si queremos realizar alguna actividad física o deportiva es aconsejable limitarla a las primeras horas de la mañana o al atardecer. Tras la actividad, hay que reponer los líquidos de forma adecuada.
Usar ropa clara, ligera, holgada y que deje transpirar. Las prendas ligeras, las camisas de punto tupido y los pantalones largos bloquearán la mayor parte de la radiación solar. Las prendas más cómodas son las camisas de algodón de colores claros. La ropa debe ser cómoda y no ceñida.





Evitar exponerse al sol en las horas centrales del día (de 12 a 17 horas), así como exposiciones prolongadas o siestas.
El sol puede dañar también los ojos, por lo que es recomendable utilizar gafas de sol homologadas que filtren, al menos, el 90% de la radiación ultravioleta.
Utilizar el protector solar incluso en días nublados. Las radiaciones UV atraviesan las nubes y se reflejan en el agua, la arena, la hierba y la nieve.
Utilizar productos de protección solar con un factor elevado y adecuados a su edad, tipo de piel y zona del cuerpo. Estos protectores deberán aplicarse, en cantidades generosas, 30 minutos antes de exponerse al sol y renovarse cada dos horas y después de cada baño. Recuerde que ni siquiera los productos de protección solar muy eficaces y que protegen frente a ambas radiaciones, UVB y UVA, pueden garantizar una protección total frente a los riesgos que la radiación ultravioleta (UV) entraña para la salud.

Los niños, son muy sensibles a sobre exposiciones al sol en esta época del año. Se debe evitar que menores de 3 años estén expuestos al sol. Se deben utilizar cremas de factor solar elevado (se aconsejan factores de protección solar mayores de 40).
Si tomamos medicación, tenemos que comprobar que ésta no aumenta la sensibilidad cutánea a la radiación ultravioleta.
No olvidar que el riesgo de quemaduras solares se incrementa con la altura (cada 300 metros, aumenta un 4% el poder de las radiaciones ultravioletas) por lo que en la montaña se deben seguir los mismos consejos para protegerse del sol.
Intentar ser cuidadoso en exposiciones sobre y en el agua, ya que la radiación puede penetrar hasta un metro en el agua clara.



Si quieres saber más os dejamos los enlaces para que consultéis.